Nuestra Comunidad

Casi desde el principio del nacimiento de la Comunidad de Regantes, una ilusión del equipo de personas que la venía dirigiendo fue el de llegar a poseer una Sede Social para la entidad desde donde fuesen surgiendo todos aquellos proyectos tendentes a la mejora de las condiciones de vida de los usuarios a los cuales les iba a prestar servicio.

Esta Sede Social, no solamente está siendo un lugar de trabajo y una fuente de donde están surgiendo de forma permanente proyectos para dar el mejor servicio a nuestros usuarios, sino que está siendo también el mejor escaparate para que nuestra actividad sea conocida, alentada y apoyada por las autoridades de las distintas administraciones que nos visitan.

Con el referido fondo económico constituido a lo largo de cerca de veinte años y la ayuda de una subvención de la Asociación para el Desarrollo Rural Integral de la provincia de Huelva, la financiación del proyecto y la dirección de obras por parte de la Caja Rural del Sur y de la licencia de obras por parte del Ayuntamiento de Lepe, fue definitivamente posible contar con la soñada Sede Social para la Comunidad de Regantes, siendo inaugurada oficialmente en un acto solemne por el Sr. Ministro de Medio Ambiente, después de haber abierto sus puertas para el servicio a sus usuarios el 15 de diciembre de 2000.

La realización de la primera obra de “riego en precario” posibilitó el comienzo de la constitución de un fondo económico para que dicha Sede Social fuese una realidad. La citada obra de riego “en precario” fue diseñada en principio para dar servicio a unas quinientas hectáreas, sin embargo fue capaz de dar servicio a algo más de 700 hectáreas. Ese incremento de hectáreas a las cuales se le pudo dar servicio con muy poco incremento de los gastos, que ya se habían realizado, provocó un superávit en la cuenta final de esta primera obra de riego “en precario”.Por decisión de la Asamblea General de la Comunidad ese superavit fue destinado a la colocación de contadores de riego y a la adquisición de bienes patrimoniales de la Comunidad. Ello originó, para actuar en justicia con los primeros usuarios, el que también la Asamblea General de la Comunidad decidiera establecer una cuota de igualación patrimonial o cuota de entrada para que todos aquellos nuevos usuarios que se fuesen incorporando a la Comunidad contribuyesen igual y proporcionalmente a la conformación del patrimonio de la Comunidad. Por aquel entonces dicha cuota de entrada se fijó en 25.000 pesetas por hectárea.